25/07/2017

¿Qué respiramos en el interior de los edificios que habitamos?

La salud, el confort de las personas y la calidad del aire interior son atributos imprescindibles que deben cumplir los materiales de construcción de GRAPHENSTONE

De acuerdo con los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), pasamos entre el 80 y el 90% del tiempo en espacios cerrados (oficinas, escuelas, casas, centros de ocio y restauración, etc.) y de la calidad de su ambiente interior depende en gran medida nuestro bienestar y confort. 

Sin embargo, el aire que respiramos en estos espacios cerrados está de media entre dos y cinco veces más contaminado que el aire exterior.

La cuestión es ¿Qué respiramos en el interior de los edificios que habitamos, en los que trabajamos, estudiamos o nos divertimos? "Sustancias químicas de pinturas, barnices, moquetas, alfombras, muebles o productos de limpieza; humos de estufas, chimeneas o tabaco; partículas de polvo; microorganismos; perfumes y cosméticos..."; enumera Elisabet Silvestre, bióloga experta en bio-construcción y autora de 'Vivir sin tóxicos' (RBA). "Es un cóctel que puede hacer perder el equilibrio de la salud, especialmente en grupos de riesgo como embarazadas, niños o personas mayores", añade.

¿Que podemos hacer? Silvestre aporta algunas recomendaciones para mejorar la calidad del aire interior: ventilación eficiente (a diario unos 15 minutos), uso de materiales de construcción bajos en COVs (Compuestos Orgánicos Volátiles y en formaldehídos, uso de pinturas y barnices ecológicos, productos de limpieza saludables (evitar lejías y amoniacos de forma habitual) o evitar ambientadores, insecticidas o pesticidas.

Se recomienda el uso de materiales de construcción fotocatalíticos por su capacidad para descomponer las sustancias orgánicas e inorgánicas nocivas en compuestos inocuos mediante energía solar o artificial. Su uso contribuye de manera exponencial a mejorar la calidad del aire que respiramos además de descontaminar, purificar y desodorizar el ambiente. 

Las pinturas fotocatalíticas son útiles por 3 propiedades fundamentales:

  • la reducción de la contaminación del aire
  • la reducción de los olores
  • la inhibición de bacterias y hongos.

Es por ello que GRAPHENSTONE AmbientPro+ Premium descontamina el aire de los principales gases tóxicos emitidos por los motores de combustión de los nucleos urbanos. AmbientPro+ posee doble efecto descontaminante. Por un lado retiene CO2 y por otro descompone partículas nocivas.

Según la Asociación Ibérica de Fotocatálisis (AIF), para construir un edificio descontaminante, el coste de los materiales aumentaría solo entre un 5 y un 10% sobre los que ahora se emplean. 

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